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morder
por el 6 noviembre, 2015
Publicado en Blog

 

A veces unos hábitos de higiene impecables pueden verse arruinados por la persistencia de algunas costumbres que a la larga afectan a la salud de los dientes (malos hábitos para tu salud bucal). Como siempre, el conocimiento de las mismas te ayudará a, si no evitarlas por completo, poder mitigar su pernicioso efecto. Si tienes uno de los siguientes hábitos ten en cuenta que aumentarán tus posibilidades de padecer caries y gingivitis, así como de dañar tus dientes.

Masticar el hielo, por ejemplo; todos lo hemos hecho, por inercia al acabar una bebida o para saciar nuestra sed, pero debes saber que el hielo es increíblemente  duro y perfectamente capaz de provocar una rotura en tus dientes. En añadido, un diente dañado se vuelve significativamente más sensible al frío y a la enfermedad.

De forma parecida, roer un bolígrafo o un lápiz puede ser igualmente dañino. En general, el hábito que muchos tienen de masticar objetos no comestibles es malo por varios motivos. De nuevo, la presión continuada puede empezar por causar pequeñas grietas en los dientes y acabar por romperlos por completo. Los dientes empastados son especialmente vulnerables. Además te arriesgas a introducir bacterias en la boca, que pueden infectar pequeñas heridas o agravar la enfermedad de las encías.

Morderse las uñas es un hábito muy común, en ocasiones vinculado al estrés y difícil de erradicar. El efecto en tu dentadura es igual que el mencionado anteriormente, siendo un potencial causante de roturas y de infecciones. También relacionado con las manos está el chuparse el dedo, una costumbre infantil pero existente en algunos adultos. Éste movimiento es fatigoso para la mandíbula, y puede acabar por causar deformaciones en la misma.

Un consumo moderado de vino no es malo para tu salud, pero si éste es demasiado frecuente o cuantioso, especialmente en el caso del vino tinto, puede afectar al grosor de tu esmalte. Tanto éste como el blanco son normalmente ligeramente ácidos, además. Si te gusta ésta bebida, habitúate a enjuagarte la boca con agua después de tomarla. Los refrescos, bebidas gaseosas con azúcar, son otra historia; no sólo son ácidos, sino que su muy elevado nivel de azúcar es el alimento perfecto para las bacterias que pueden destrozar tu boca.

Por causas parecidas a éstas, es recomendable evitar tomar aperitivos constantemente. Ello entra en directo conflicto con el propósito de lavarse los dientes dos veces al día (que no es otro que mantener la boca libre de restos de comida),  y además introducen más azúcar de lo recomendable en la dieta. Los caramelos blandos, a éste respecto, son especialmente propensos a refugiarse en los recovecos más inaccesibles de tus dientes.

De fumar, ni hablamos; éstos y otros son algunos hábitos que te pueden ayudar a conseguir una boca más bonita, para todo lo demás: la Clínica Dental Higueras, en Bravo Murillo 153, Cuatro Caminos, Madrid.

 


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