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ortodoncia en niños
por el 26 octubre, 2015
Publicado en Blog

Aunque parezca increíble, los especialistas señalan los 7 años como la mejor edad para comenzar un tratamiento de ortodoncia para niños. No todos los problemas que pueden atajarse con una ortodoncia comienzan a ésta edad, pero aunque a veces el sentido común nos indique que es preferible esperar a que una boca adulta haya desarrollado su problema para poder solucionarlo, a los 7 años es posible diagnosticar futuros problemas mucho antes de que se manifiesten por completo.

Una visita temprana al Ortodoncista permitirá a éste revisar como se desarrolla la natural pérdida de dientes. Los dientes de leche no se caen al azar, y más o menos se ajustan a un patrón; aunque existe cierta varianza. Si ésta desviación es muy significativa la causa puede radicar en un problema de desarrollo que necesita tratamiento. A los 7 años, un niño debería contar con cuatro molares y con todos sus incisivos permanentes. Si hay más o menos que éstos podemos esperar futuros problemas de apiñamiento o falta de espacio, y una pronta ortodoncia puede evitarlos por completo.

Si el problema es la caída prematura de un diente, puede ser necesaria una ortodoncia para preservar el espacio en el que su sustituto necesitará; si el problema es el apiñamiento, se puede ampliar el arco o extraer la pieza problemática. Respecto al alineamiento, se puede arreglar a una edad más madura, pero si se ataja el problema en la infancia se evitará daño innecesario a los dientes y se evitará el efecto negativo que en ocasiones la ortodoncia tiene en la autoestima de los adolescentes.

También durante la infancia pueden aparecer dientes frontales prominentes, que pueden ser problemáticos además de antiestéticos; si bien el problema no podrá ser permanentemente solucionado, sí se puede incidir sobre el mismo para que sea más llevadero hasta que pueda ser arreglado. Lo mismo puede aplicarse para aquellos casos en los que la mandíbula inferior se adelante demasiado, es preferible intervenir antes para asegurar una fácil corrección en el futuro. Y es que a medida que pasa el tiempo una mandíbula con mal encaje desarrolla problemas de alineamiento y puede llegar a desplazarse. Esto no sólo supone desgaste extra para los dientes, sino que puede llegar a causar daño muscular.

Como puedes comprobar, la infancia es un buen momento para que los pequeños sean revisados por un Ortodoncista profesional. No sólo es ésta una buena forma de garantizar el buen desarrollo de sus dientes, sino que también permitirá realizar una pronta intervención a una edad en la que la ortodoncia no se comprende como algo feo o incómodo. En la Clínica Dental Higueras, Bravo Murillo 153, Cuatro Caminos, Madrid; te ofrecemos nuestra experiencia para que traigas a tus pequeños a revisión, lograrás un excelente resultado.

 


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