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higiene dental
por el 20 septiembre, 2015
Publicado en Blog

 

Si bien, y por desgracia, siempre hay un elemento de incertidumbre en el desarrollo de enfermedades dentales, también es cierto que aunque creamos que nuestros hábitos de higiene dental son impecables siempre podemos incurrir en algunos pequeños errores rutinarios que acaban por repercutir en nuestra salud.

Aquellos que se preocupan demasiado por su dental pueden abusar del cepillado, y hacerlo demasiadas veces al día. Es importante restringir el cepillado a después de las comidas, y en caso de sentir la boca sucia atajar la sensación con un vaso de agua o con un chicle sin azúcar. Si te cepillas demasiado o con excesiva fuerza (el efecto es parecido) puedes estar causando a tu dentadura más daño que beneficio. El esmalte puede resentirse y aumentar el riesgo de padecer caries, también puedes dañar tus encías permanentemente, haciendo que se retraigan y mostrando la vulnerable raíz de tus dientes.

Muchos cepillos eléctricos llevan un temporizador incorporado que te avisará cuando haya pasado el tiempo recomendado; asimismo, su moción circular es más llevadera para tus dientes. Un cepillado lineal y enérgico es dañino además de poco eficiente, es importante que relajes tu brazo y no apliques demasiada fuerza.

También es importante que escojas un cepillo medio o blando si tu dentista te lo aconseja. Del mismo modo debes mantener tu cepillo en buen estado, y cambiarlo cuando cuándo pase más de tres meses de uso continuado; si las cerdas del mismo están aplastadas, desgastadas o cayéndose, es tiempo de sustituirlas. Presta especial atención a las zonas de tu boca más difíciles de alcanzar, que pueden quedar olvidadas y acumulando placa dental.

El hilo dental debe usarse con mucha suavidad, y no empujarse contra las encías; empléalo lenta y suavemente, aunque tardes más te ahorrarás cualquier daño residual. Igual de cuidadoso debes ser con la lengua, te puede valer con un cepillado ocasional, pero si quieres hacerte una limpieza a fondo puedes comprarte un rascador lingual. Aunque pase desapercibida para muchos pacientes, la lengua también es susceptible de acumular bacterias y restos de comida.

Y por último, aunque no por ello menos importante, acuérdate de visitar con regularidad a tu dentista. Solo él podrá detectar a tiempo si estás haciendo algo mal en tu higiene cotidiana, y señalarte donde debes prestar más atención. En la Clínica Dental Higueras, Bravo Murillo 153, Cuatro Caminos, Madrid; estamos a tu disposición para aconsejarte y ayudarte a conseguir una boca más limpia y a salvo de enfermedades.

 


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