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por el 18 octubre, 2015
Publicado en Blog

El chicle lleva entre nosotros desde hace mucho tiempo. Existía como un producto realizado a partir de la savia de los árboles, y que se mascaba sin tragarlo. Por supuesto no era tan dulce, pero sí muy popular. Los antiguos griegos fabricaban los suyos a partir de la almáciga, resina del árbol Mastiche (del griego mascar); también en América los Mayas habían producido su variante de forma independiente, y los nativos norteamericanos enseñaron a los colonos europeos su chicle fabricado a partir de la resina del abeto. Éste último sería el precursor del chicle industrial que conocemos hoy.

Hoy en día los chicles se fabrican con materiales sintéticos como ceras y resinas artificiales, que reproducen esa textura tan agradable de masticar. Es importante precisar que cuando los dentistas hablan de chicles no se refieren a esas bombas de azúcar de color rosado, sino a los chicles sin azúcar (que también pueden ser dulces) y oficialmente aprobado por las organizaciones profesionales del gremio. Para obtener éste sello de calidad el fabricante debe poder demostrar científicamente que su producto es beneficioso para un número de indicaciones.

¿Qué hace el chicle por tu salud dental? El acto de mascar aumenta el flujo de saliva en tu boca (algo que ocurre de forma natural cuando comemos), ésta ayuda a arrastrar restos de comida y a neutralizar el medio ácido que con frecuencia queda en la boca después de comer, que daña el esmalte y en el que florecen las bacterias que dañan nuestros dientes. Además, la saliva contiene calcio y fosfato que refuerzan el esmalte dental. Algunos estudios han llegado a demostrar que mascar chicle esporádicamente reduce el riesgo de padecer caries; en el estudio del Colegio Oficial de Dentistas de Baleares se mencionaba el Xilitol como un componente que llegaba a reducir hasta un 70% ésta posibilidad.

Dicho esto, debemos insistir de nuevo en que el chicle no es en modo alguno un sustituto de una correcta higiene dental. Si tienes dolencias en la mandíbula o llevas ortodoncia, los chicles pueden ser una molestia, por motivos obvios.  Aún así, te puede servir de parche después de una comida fuera de casa, o como remedio pasajero contra la placa dental o con el mal aliento. Recuerda que si el mal aliento es crónico, el chicle (como el enjuague bucal) es sólo una solución cosmética. En cualquier caso, el chicle sin azúcar puede usarse con libertad sin dañar los dientes, ¡aunque abusar de ellos puede acabar produciendo dolor de estómago!

Hoy, como otros días, desde la Clínica Dental Higueras, Bravo Murillo 153, Cuatro Caminos, Madrid; estamos encantados de ofrecerte la información y consejos que necesitas para mantener tu boca sana y bonita.

 


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