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esmalte dental
por el 29 septiembre, 2015
Publicado en Blog

Tu esmalte dental juega un papel central en la protección de tus dientes. Si él no estuviera allí, actividades cotidianas como comer o beber serían simplemente dolorosas. El esmalte crea una barrera entre el exterior y los nervios que recorren el interior del diente, y los aísla de los cambios de temperatura que podrían afectarlos. Si tus dientes se han vuelto demasiado sensibles a las comidas calientes o frías, o sientes dolor al utilizarlos para masticar, es posible que tu esmalte se haya dañado.

Aunque el esmalte dental es muy duro, puede verse afectado por muchos factores. Uno de los más comunes es la dieta, ya que algunos alimentos simplemente erosionan nuestra capa de esmalte. El peor de ellos, sin duda, son los refrescos azucarados.  No sólo el azúcar en ellos es dañino para la dentadura; también su acidez, derivada convencionalmente del ácido cítrico o fosfórico,  es especialmente agresiva con el esmalte. La acidez también es característica de los cítricos, y si quieres evitar su pernicioso efecto es recomendable que te enjuagues la boca después de tomar éste tipo de bebidas. Un truco sencillo, beber con pajita limita la exposición de tus dientes a los agentes que los dañan.

Pero no sólo las bebidas pueden dañar es esmalte,  también las comidas dulces pueden servir para crear en la boca un medio fértil para la proliferación de bacterias, que se encargarán de producir la acidez. Frente a ello, puedes esforzarte por limitar la ingesta de éstos alimentos, y complementar tu dieta con comidas como el queso o la leche, que contrarrestan la acidez y son muy ricos en el calcio que tu esmalte necesita para estar fuerte y sano.

Como puedes ver, el principal enemigo de los dientes es la acidez, que también puede ser provocada por algunas enfermedades. El reflujo gastroesofágico, una condición que causa una muy molesta sensación de acidez en boca y garganta, también puede dañar el esmalte. La sequedad de la boca limita la cantidad de saliva, que además de limpiar nuestra boca equilibra el PH de nuestra dentadura.

Como norma general, beber agua frecuentemente y enjuagarte después de las comidas te ayudará a proteger tu esmalte contra los agentes ácidos. Después de una comida ácida, es recomendable lavarte los dientes con agua antes del cepillado. Recuerda que durante el mismo debes ser gentil con tus dientes, hacerlo demasiado fuerte o durante demasiado tiempo puede sencillamente erosionar el esmalte que protege tus dientes.

Con todo esto, existen ciertos problemas que pueden causar grave daño a tu esmalte dental y puede necesitar de tratamientos especializados para revertir sus efectos o, llegado el caso, sustituir  una pieza irremediablemente dañada. En la Clínica Dental Higueras, Bravo Murillo 153, Cuatro Caminos, Madrid; estamos a tu disposición para aconsejarte y ayudarte a conseguir una boca bonita.

 


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